Hola, esto es una ventana de espacio y tiempo. Vuelvo de la nada. Cuando crees que me ves, cruzo la pared… hago ¡chas! y aparezco a tu lado.
Los Nikis (Los Ramones de Algete) aquel grupo de principios de los ochenta, hace tiempo que dejaron atrás sus días de rock, punk y desfases por doquier. Siempre dijeron que nunca se subieron a un escenario por dinero, sino por ser su hobby, se lo pasaban bien. Y así lo han hecho a lo largo de los años desde que se separaron oficialmente. Han ido volviendo cuando les ha apetecido, en muchos casos en conciertos sorpresa, sin más marketing, sino porque les vino de gusto, para vivir todos el momento. En estos tiempos en los que la gente vuelve y revuelve por la pasta, por arrebañar un poco más el plato, se agradece la filosofía de gente como los Nikis o la misma Pepa Flores, que dejó la farándula porque no echaba nada de menos aquello y sí echaba en falta tener una vida propia. Podría haber seguido cosechando éxitos, la atención del público, justo lo que quiere mucha gente con las redes sociales, pero decidió vivir una vida más «normal», más tangible, más real.

Aún me sorprendió más ver en Teruel, donde dicen que no existe, una chica dar clases de pilates, yoga o no sé qué historias en una sala multiusos de un pequeño pueblo que prácticamente lo ocupan cuatro abueletes. Nos comentó que no tenía redes sociales, no usaba las redes para nada, si quería algo, iba personalmente a donde fuera, como encontrar esa oferta de trabajo como monitora. Rechazaba frontalmente toda esa deriva cibernética. Debió llegar a la conclusión que en vez de darle Internet cosas, se las estaba quitando, le quitaba tiempo, su tiempo.
Ahora, Macron, el presidente de nuestro país vecino abrió la vida de las prohibiciones, prohibió el acceso a las redes a los menores de 16 años. Que digo yo que ya veremos como se puede llegar a cumplir eso. Sánchez pocos días después ha dicho y hecho lo mismo, prohíbe el acceso a las redes a los menores de 16 años para salvaguardar su salud mental. Complicado.
Pienso que las prohibiciones son un arma de doble filo. Deberían «educar» desde un principio, el peligro de las redes. Pero para eso hace falta tiempo, generaciones, para concienciar ya no sólo a los niños, sino a toda una sociedad.
Leí un artículo muy interesante no hace mucho sobre los viajeros 2.0. La gente viaje, sobre todo los jóvenes, para acumular destinos, para hacer check en su lista de destinos, de viajes que tienes que hacer en tu vida. Siendo casi más importante que sepa el resto de la gente que estás o has estado allí, que el propio gozo o disfrute del viaje, no como simple espectador, sino intentando mezclarte con la gente que habita aquellos lugares, escuchar lo que dicen, sin más.
Pues eso, todas estas divagaciones es para decir que vuelvo por aquí, seguramente más seguido, si los factores «tiempo» y «ganas» se alinean.
