With A Little Help From My Friends

Llevo días, por no decir semanas,  aunque son más bien meses, en cierto estado de catatonia. Si uno lee el significado de catatonia es para agarrarse los machos, son palabras mayores.  Pero sí, noto cierto desencanto. Hago planes, cada vez menos, me organizo, sé lo que tengo que hacer. Espero el momento, me armo de paciencia, río, me preocupo, callo, aunque no lo parezca callo mucho. Vivir en el extranjero, por mucho que te defiendas en alemán hace que nunca seas tú al cien por cien. No eres tú, eres la versión alemana del español majete que intenta llevar una vida corriente en un país que no es el suyo.

He querido a Suiza, también la he maldecido. Me he perdido en su apabullante naturaleza, me he estremecido con más de un  largo silencio, en mitad del Grimsel Pass, en la cumbre del Rothorn, o la quietud del Brienzersee, o con el mío propio.

Lo mismo me pasa con Alemania. Llevo unos cuantos años aquí, no de turista, sino viviendo aquí. Esos viajes con billete solo de ida, como bien apuntaba mi amiga Cathy, de esos ella tuvo unos cuantos.

Aún recuerdo la primera vez que  visité el país allá por el 2003. Miguel me explicaba que en Frankfurt a la zona de los rascacielos la llaman Mainhattan, haciendo un juego de palabras con el río que pasa por la gran ciudad alemana de las finanzas. O Como Iván, un rapaz gallego, un hombretón, se despedía de la cajera del super con un afeminado y cantarín;  – Tschüss!

  O como la señora de aquella tienda de souvenirs me vociferó una serie de palabras muy fuertes que no llegaba a entender. Cuando lo que me estaba diciendo era la cantidad que me devolvía, el Rückgeld. Tan ciego, tan sordo, tan mudo… Muchas cosas nuevas por aprender, muchas cosas nuevas por ver. Era como si fuera Martínez Soria visitando la gran ciudad  con sus achiperres  a cuestas.

Sigo teniendo mucho que aprender, y por ver. Para seguir mi camino de baldosas amarillas sólo necesito, como decía la canción, un poco de ayuda de mis amigos.

Nada más.

 

8 comentarios en “With A Little Help From My Friends

  1. Creo que es algo que nos pasa a todos a veces o de vez en cuando, en mi caso. Es cierto que estando fuera de tu tierra las cosas suelen ser más difíciles, pero pienso que no es solo eso. Tenemos épocas de adaptación a lo que nos toca vivir. Espero que sea un corto periodo, amigo David.
    Siempre me anima mucho leerte, aunque sea así. Ánimo y sopla tu colección de veletas para que el viento vaya siempre a tu favor.

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    1. Chicos, hoy mismo me di cuenta que vuestros dos comentarios estaban en la carpeta de spam. Me queríais vender algo de encubierto?? jeje… ya rescaté los comentarios. Gracias por la comprensión y por vuestras palabras.

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  2. El año pasado, estando en Mallorca, en busca de una buena foto, me perdí en un laberinto de matorrales pegado a un barranco que daba a la costa. Iba en pantalones cortos y me rascaba con las zarzas a cada paso que daba. Estuve realmente atrapado y desorientado. ¿Qué podía hacer? Pues seguir avanzando. Abriéndome paso a machetazos. Haciendo mi propia senda. Y salí. Magullado y sediento, pero salí. Pues lo mismo me pasa ahora Laurita. Estoy en ello. Gracias por los ánimos. Un abrazo.

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  3. La verdad es que muchas veces, te envidio. Supongo que desde aquí todo se ve diferente y no se ven las cosas duras de lo que significa estar expatriado, por llamarlo por su nombre, fuera de tu patria, sea ésta tu país, tu región, o tu pueblo.
    Pero a lo largo de mi vida me planteé irme fuera de España en serio en 2 ocasiones, aunque ha sido una cantinela que resonaba en mi cabeza a lo largo de mi existencia.
    La última vez, créetelo, me rechazaron en Nueva Zelanda porque, en plena crisis, estaba a punto de cumplir 50 años y las posibilidades de que tuviera hijos eran más bien escasas.
    En fin, no te servirá de nada, pero yo, que no te conozco de nada, disfruto leyendo tus aventuras y desventuras y, de algún modo, admiro mucho tu coraje y el modo en que eres capaz de adaptarte a las diferentes circunstancias que te han tocado vivir.
    Eres un gran tipo, David. Never give up.

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    1. Bueno, ni tanto ni tan poco Jorge. Salí como expatriado, y sigo estando, pero de otra manera, sigo aquí por otras circunstancias. Y sí, he empezado de cero ya unas cuantas veces y sé el desgaste mental y físico que supone. Ya más o menos sé como empezar de cero en un sitio, pero cansa. Lo bueno es que si algún día necesito irme a algún sitio, lo haré sin más. Esa barrera ya la superé. El problema es saber elegir qué quieres para ti. Tengo una teoría que llevo aplicando desde hace unos años. Si algo no te gusta, cámbialo. La vida son cuatro telediarios y es una pena dejar pasar tu vida quedándote con las ganas de hacer algo sin ni siquiera intentarlo.

      Nueva Zelanda? demasiado lejos. No te daban el permiso de residencia porque a todas luces no aportarías nuevos ciudadanos neozelandeses? Por el interés te quiero Andrés… nada. ellos se lo pierden.

      Gracias por tus palabras y tus ánimos. No me rindo descuida. 🙂

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