El Gran Gigante Bonachón

El blablabla es una enfermedad altamente contagiosa causada por un virus que se reproduce en la nariz y en la garganta de un niño o adulto infectado. Luego, cuando una persona con blablabla tose, estornuda o habla, las gotas infectadas se expulsan al aire, donde otras personas pueden inhalarlas.

Las gotas infectadas también pueden depositarse sobre una superficie, donde permanecen activas y contagiosas durante varias horas. Si te tocas la boca o la nariz con los dedos o te refriegas los ojos luego de tocar una superficie infectada, puedes contraer el virus.

Alrededor del 90 % de las personas propensas que se exponen a una persona que tiene el virus, puede infectarse.

 

Esta definición de este virus y sus síntomas que he renombrado como “blablabla” podría tratarse  del virus que nos toca sufrir estos días, pero no, es la definición sacada de otra pandemia sobradamente conocida por todos, el Sarampión.

Acabo de ver la película “Mi amigo el gigante”, la versión cinematográfica de Steven Spielberg de la famosa novela “El gran gigante bonachón” de Roald Dahl. No la había visto hasta ahora, y eso que ya había visto todas las adaptaciones al cine de otras obras de Dahl, me quedaba ésta. La película me ha gustado, los efectos están muy logrados y escucharla en su versión original con ese acento tan inglés, me ha recordado mucho a todo el mundo de Dahl en sus libros.

Sofía es una huérfana que una noche se asoma al balcón del horfanato y descubre a GGB,  las siglas del gigante en español (BFG en inglés). El gigante es un atrapasueños. Va a buscarlos, los atrapa, y los reparte a los niños buenos mientras duermen.  La historia es una de las menos retorcidas de la obra de Dahl, de las más entrañables viendo la conexión entre Sofía y el gigante.

Esta novela, según reconoció el propio Dahl, era su favorita de todas las que escribió. Tal vez sea porque tiene algo de autobiográfica, se la dedicó a su hija mayor Olivia, que murió precisamente de Rubeola, uno de los tres virus que junto al Sarampión y las paperas más daño hicieron el siglo pasado. Olivia era una niña muy despierta,  muy inteligente, como Sofía. Dahl por su parte, era un hombre muy alto para la época, 1.98,Las lo más parecido a un gigante. El retrato del gigante de Quentin Blake, autor de la mayoría de las ilustraciones de las obras de Dahl para niños, se asemejaba mucho a las facciones de Roald Dahl. Como decía, Olivia cayó enferma de sarampión cuando todavía era un virus que llevaba de cabeza a las familias de todo el mundo. Después de consultar a un amigo médico, pusieron a Olivia en cuarentena, separada del resto de sus hermanos hasta pasar el virus. Las vacunas, para estas tres enfermedades, la llamada triple vírica, empezaron a ponerse a partir de 1963, Olivia murió en 1962. Hasta la fecha los niños que la sufrían lo pasaban mejor o peor, pero había probabilidades de que se complicase.  Olivia fue uno de esos casos.

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El pequeño Theo en el cochecito, Tessa, Patricia Neal, la mujer de Dahl, Olivia y a la derecha del todo Roald Dahl.

La vida de Dahl tuvo muchos sobresaltos y sin sabores en su familia, como el grave accidente de su hijo Theo que quedó ciego al caer del cochecito cuando era un bebé y varios reveses más que hicieron que en ocasiones el carácter de Dahl fuera algo taciturno.  En parte, de ahí vienen todas sus historias, que primero escribía para sus hijos, donde los niños eran los protagonistas,  niños con una vida dura, lidiando con adultos horripilantes y malvados, no todos, pero muchos de ellos… y de ahí salieron  todas esas historias fantásticas para la historia de la literatura infantil.

Hace tiempo que no sueño, y me fastidia, me fastidia mucho. Tal vez sea que ya no soy un niño. Tal vez sea que el gigante atrapasueños esté de vacaciones, o esté de cuarentena, confinado, como nosotros. GGB, sal de tu escondite, los niños esperan esos sueños, los esperamos todos, tú también eres esencial.

Notas aparte:La carta en la que Roald Dahl explicó porqué hay que vacunar a los niños de sarampión aquí.

Aunque actualmente estén controlados estos virus gracias al plan de vacunas, sólo el sarampión mata a más de 100.000 personas al año en todo el mundo, la mayoría de ellos menores de 5 años.

Cómo conocimos a Roald Dahl. Antiguo post donde explico porqué empecé a leer de niño las historias de Dahl, y cómo llegamos a entablar contacto con él por carta.

 

2 comentarios en “El Gran Gigante Bonachón

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