Daños colaterales

Me acerco a la ventana de nuevo mientras enciendo un pitillo. Doy una primera calada y miro afuera echando la cortina a un lado. Nada. Exhalo el humo hacia abajo. Nada nuevo bajo el sol. En realidad hace tiempo que no pasa nada nuevo. Ya me gustaría exhalar el humo hacia arriba, eso significaría que estoy de buen humor, que estoy abierto hacia los otros y seguro de mí mismo. Tan seguro estaría de mi mismo que pecaría de egocéntrico. Hay estudios que dicen que puedes radiografiar la personalidad de alguien sólo observando como exhala el humo.

Si alguien te echa el humo a la cara, es que te desprecia. Si alguien exhala el humo hacia un lado, no es de fiar. Si por el contrario  una persona exhala el humo por la nariz demuestra ser una persona con una gran seguridad en sí misma, con mucho auto control, incluso carismático. Para carisma el de mi perro Tarzán, no fuma, ni puta falta que le hace. Lo recogí de la calle hace tres años. Me lo encontré esmirriado, hecho un cristo. Es un perro mestizo, un chucho. No ve un pijo, pero agarra de un salto todos los premios que le doy. Suelo darle trozos de zanahoria. Puto perro vegano, va y se los come. Juraría que tiene atrofiado también el gusto.

Este año quería ir a conocer las canarias, a todas ellas. A las islas, se entiende. Me llevaría toda una vida conocer a las mujeres de allá. Dicen que allá andan en sandalias todo el año, que cada casa tiene una palmera como el que tiene un geranio. Que el ron corre en toda fiesta de pueblo que se precie y que los puros palmeros son los mejores las islas, por aquello de la emigración a Cuba, de los indianos. Fumar lento, cocinar lento, follar lento. Lento todo se hace mejor.

Tarzán vuelve a ladrar, debe ser la hija de la Juani. Cada mañana, sube a la terraza con sus mallas, su cinta en la cabeza y se pone a dar vueltas por la terraza a paso ligero. Sube y baja las escaleras de hierro que llevan a la sala de máquinas del ascensor. A Tarzán no le gusta nada esta chica. Una vez se le acercó a él tan cerca, tan cerca, que casi cae en redondo del pestazo a perfume que desprendía. El perfume se llama Alien. Hay que ser un alien para aguantar aquello. No le gusta por eso y porque le hablaba como si fuera subnormal. Es un perro cojones, él sólo entiende de  olores, vibraciones y tonos,  y el tono que usaba ella era de lo más subnormal.

Iba a salir con la bici, por aquello de no perder la forma. Esa que nunca tuve. Llevo días peleándome con el dilema de si dormir más y desayunar a horas normales, o salir como un degenerado a partir de las 6 de la mañana para pedalear como si no hubiera un mañana. Al final siempre acabo decantándome por la primera opción. Me remito a lo de hacer las cosas lento. Igualmente también me irrita cuando voy a salir a la calle y sale una vecina cargada con su carro de la compra, me adelanto a abrirle la puerta, por pura cortesía, y me reprende diciendo que no hace falta, que ya puede hacerlo ella sola. Claro, no vaya a ser que la contagie con mi mascarilla de dos euros. La próxima vez iré con una escafandra como el que llevaban en veinte mil leguas de viaje submarino de Verne, cazaré unos centollos y unos monstruos marinos varios y se los entregaré como ofrenda arrodillándome ante ella para enmendar mi gran error capital. ¡Ser un caballero en tiempos del Coronavirus!

Mira, ¿sabes qué te digo? Que ni fumo, ni tengo perro. Eso que me ahorro. Con lo caro que está el tabaco y el pienso premium de Tarzán. Ni que creo que vaya poder visitar todas las islas de Canarias. Al menos no este año.

Bueno, igual si echo de menos a Tarzán. El cegato perro vegano. Vuelve Tarzán, tengo un puñado de zanahorias troceadas para ti y algunas salchichas para entremeterte. Una de cal y una de arena, como la vida misma.

Vuelve Tarzán, quiero exhalar el humo hacia arriba.

 

2 comentarios en “Daños colaterales

  1. Jajajajaj, te iba leyendo y pensando.. juraría que Burdon no fuma. Lo del perro no lo tenía tan claro. Pero apuesto a que lo de la vecina y el horror en sus ojos al ir a abrir la puerta es real, y espero que lo de las Canarias también. Ya lo sabes, a mí me faltan algunas, sería gracioso coincidir en otra isla :).

    Te voy a ir leyendo, que hace tiempo que no paso por aquí.
    Un abrazo ahuecado de esos que se ven en tiempos de Coronavirus.

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    1. Veo que ya me conoces bastante bien. No, no fumo, tampoco tengo perro ahora, antes sí. Y sí, es bastante probable que las otras cosas sean real. Pero eso no lo confirmaré nunca. 😉

      Me tenías abandonaíto, con tantas redes, con lo relajado que se está leyendo blogs. 🙂

      Un abrazo clásico achuchador. 😃

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