Leer entre líneas

Van ya casi dos décadas leyendo en un mar de bytes. Casi veinte años leyendo dimes y diretes por aquí han derivado a que sea capaz de conocer el carácter de una persona simplemente leyéndola. Aquellos años de cuando el router hacía unos pitidos extrañísimos a la hora de conectarse, dejando el teléfono de casa colgado. Todavía recuerdo cuando me asomaba por la ventana mientras esperaba esa conexión eterna. Como los mamuts trotaban calle abajo huyendo de la glaciación, barritando y soltando una polvarera del copón. ¡Qué tiempos!  Es algo que se puede estudiar, lo de leer entre líneas me refiero, pero en la mayoría de los casos se aprende con el paso de los años, si eres un poco observador. Creo que soy mejor observador por aquí que en la vida real. Una chica ha podido darme mil y una señales inequívocas de que tiene interés por mí, y yo sin enterarme. Pero no me refiero con esto de leer entre líneas a ligues, me refiero a todo el que escribe por aquí, a todos.

(mode rollo on)

Todo esto me viene porque ando terminando los últimos capítulos  de Sherlock,  la magnífica serie realizada por la BBC. En la serie, aunque creo que no hace falta explicarlo, se cuentan las historias del Sherlock Holmes pero llevados a la actualidad. Una propuesta arriesgada por atreverse a usar un personaje ficticio tan popular y querido, dándole un aire nuevo al personaje, a él y a su fiel amigo John Watson, magníficamente interpretados por  Benedict Cumberbatch y Martin Freeman.

En el último capítulo que he vistoSu última promesa”, Sherlock se enfrenta a Magnussen, un villano que lo sabe todo de todos. Maneja información comprometedora de todos, sabe los puntos débiles de cada persona  a los que chantajea  y los somete a su capricho. Y así es como entre la figura de este villano y la figura del controvertido detective privado, nuestro admirado Sherlock Holmes, con su capacidad de deducción y análisis con las personas, que me vino el motivo de esta reflexión. Totalmente prescindible, por supuesto.

Sherlock ficha
Magnussen, leyendo la ficha y puntos de presión de Sherlock Holmes. Al loro con los datos.

Alejandro Amenábar, el director de cine, se le reconoce en sus primeros trabajos por su obsesión por la muerte, algo latente en todos sus trabajos por poner un ejemplo. A Woody Allen por los problemas de pareja, relaciones complejas de hombres maduros con jovencitas. Película tras película, dejan entrever sus intereses, o lo que sea que les ronda por la cabeza. Dice mucho de ellos. Y así pasa con muchos directores, como Tarantino con la violencia y las vendettas, o Álex de la Iglesia interesado por las miserias del ser humano, la violencia algo gore, comedia y drama de trasfondo… en muchas de sus películas siguen el mismo rol. Es lo que les apasiona o obsesiona. Pues en el mundo de bytes, del Internet, y porqué no decirlo, de la literatura,  pasa lo mismo. Puedes llegar a conocer a una persona leyendo ente líneas. Detalles, reiteración por algunos temas en concreto,  su forma de interactuar.

Ha sido poca gente que primero de conocerlos por aquí, al conocerlos en persona, han diferido de la idea que me había hecho de ellos leyéndoles. Cualquiera puede escribir lo que quiera como quiera. Pero de alguna manera se nota si es una persona impulsiva, si es reflexiva, si es simplemente espontánea, si lleva una máscara. Todos podemos ponernos máscaras, aunque algunos lo llevan por todo lo alto. También uno puede vislumbrar una persona enormemente reservada pero muy divertida, inteligentes y divertidos pero no lo muestran fuera  habitualmente por eso de  no querer exponerse.

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O los que necesitan demostrar algo, y ahí ya me meto en el pantano de las redes sociales. No algo de tanto en tanto, que todos tenemos nuestra vanidad. Hay gente que busca dar una imagen de lo que quisiera que fuera su vida pero no es. Estampas de felicidad máxima, en paisajes increíbles, pero a saco, para demostrar que tienen una vida plena. Llena de carencias, me atrevería a decir. Pero igualmente que se puede conocer a una persona por lo que muestra, se puede conocer a alguien por lo contrario, por lo que calla. Y no tiene una connotación negativa, sino todo lo contrario. A veces se demuestra más por lo que se calla que por lo que se habla.

Pero volviendo al episodio de Sherlock Holmes. Creo que si me leyera el villano, Magnussen, no le sería difícil encontrarme  mis “puntos de presión”,  como los llamaba él, debilidades con el que señalarme. Tozudo, algo vanidoso,  impulsivo, muy dado al existencialismo, pero de brocha gorda. A hacer grande lo pequeño, melómano a ratos, algo dado al yoismo (a las pruebas de este post y blog me remito) y bastante directo si me preguntan. Pero vaya, dicho así soy de lo peor. Por suerte o por desgracia, cualquier Magnussen de tres al cuarto, si se toma un poco de tiempo puede conocerme. Sólo tiene que leer entre líneas.

(mode rollo off)

 

 

 

5 comentarios sobre “Leer entre líneas

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  1. Lo que has escrito me ha dejado pensando, lo que has dicho de los directores de cine es cierto…no es algo en lo que reflexione pero cuando te lo exponen así es como ¡Ah, claro es verdad! (por Woody Allen y Tarantino de Amenábar y de la Iglesia aún no he visto películas) Yo personalmente soy más “habladora” por estos lares que en la vida real, supongo que es porque siento que realmente me escuchan (en este caso leen) Asique estoy ante un Holmes de la internet tendré cuidado de borrar mis huellas XDD. Saludos 🙂
    Pd: Lo de las redes sociales es cierto, hay gente que te expone una vida de película. Había un estudio que realizaron en no recuerdo qué universidad de Estados Unidos en donde demostraron que la gente que estuvo alejada de las redes sociales (o visuales como dijo Yai en su blog) era más feliz pues no estaba preocupada por recibir likes y dejo de comparar su vida con la de otras personas creyendo que la suya era menos interesante. Supongo que todo con moderación, y si algo te hace miserable pues aléjate.

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    1. Bueno, los que escribimos a menudo por aquí lo hacemos para que nos escuchen o entiendan mejor, pero a veces ni eso. xD

      Amenábar y De la Iglesia son españoles, a lo mejor por eso no los conoces. Son muy buenos los dos.
      Y sí, esto es un poco un arma de doble filo. Puede ser de una ayuda inestimable expresarte, aprender por aquí y entretenerte, o puede crear dependencia y angustiarte. Cada uno se lo guisa como quiere o puede.

      Le gusta a 1 persona

  2. Buena entrada, Burdon.

    Como bien dices, lo que escribimos o lo que tratamos de decir nos delata, nuestros miedos, nuestras obsesiones,… A decir verdad, quizás dejemos entrever incluso demasiado de nosotros mismos, pero de no ser así, no habría ese punto de verdad o sentimiento en lo que decimos/escribimos, no? 🙂

    Me ha gustado, y has picado mi curiosidad con la serie de Sherlock. Habrá que verla 😀

    Le gusta a 2 personas

    1. Pues que te voy a decir. A veces podemos decir demasiado de nosotros mismos. Queremos sentirnos entendidos constantemente. Pero tampoco vamos a ser una caja hermética de por vida. Habrá que comunicarse, no? Ya sea aquí o fuera de aquí. Con todas las contradicciones y todo el pack debilidades que arrastremos cada uno.

      De qué planeta vienes Yai? 🙂 Corre a probar a ver la serie. Aunque creo que se te están acumulando recomendaciones. 😀

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