Lucha de Gigantes

Esto de los cambios supone una larga andadura por el desierto. De vez en cuando ves visiones, crees ver un oasis, vas un poco más allá… y no es nada. Es todo producto de tu imaginación. Uno recuerda el cuento de los ratones y el queso. El queso un buen día ya no está allí, toca andar en busca de él de nuevo, o resignarse. El queso no tiene que ser un empleo precisamente, sino el sentido al que quieres darle a tu vida, lo que te importa, lo que te mantiene activo y contento.

Esta tarde, después de hacer mis quehaceres diarios, que no son pocos, decido ponerme a tomar al sol en la terraza llevándome la tumbona de playa y un buen libro.  Esto a principios de febrero en Alemania sería imposible, a orillas del Mediterráneo si lo es. Cuando me canso de leer simplemente me quedo mirando al cielo, con los ojos cerrados, notando como el sol calienta mis mejillas y me carga las pilas. Aquella vitamina D que nos proporciona el sol. Cuando veáis a los guiris en las playas tomando el sol, no os equivoquéis, no lo hacen por querer estar morenos, es que su cuerpo se lo pide.

Me acuerdo hace dos años en Mallorca, cuando subía a la terraza de la casa de Sineu desde donde podía avistar todo el Pla de Mallorca, los grandes llanos del centro de la isla. Tomaba el sol al terminar mi jornada de trabajo, relajado, como unas eternas vacaciones. Me quedaba en la tumbona hasta que anochecía y podía ver con claridad las luces de los múltiples aviones que llegaban a la isla cargados de turistas, uno detrás de otro, como un goteo sin fin.

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Desde la terraza de Sineu, al fondo la serralada de la Tramontana.
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Los tejados de Sineu 

 

Una vez vi por la tele un documental donde decían que los miedos sólo se podían curar afrontándolos, aunque te den miedo. Si huyes de ellos, tu miedo crecerá, lo alimentarás, hasta que te engulla y bloquee completamente. En el documental hacían un experimento, ponían a una mujer que sufría aracnofobia cerca de una araña. El pánico se apoderaba de ella, pero si insistía en permanecer cerca, el pánico pasaba a ser miedo, luego  respeto, para luego pasar a ser  la constatación de algo que simplemente no te agrada. Me parece el mejor razonamiento y ejercicio para poder superar todos esos obstáculos. El entrenamiento constante de aprender a resolver situaciones adversas. Mientras más experiencias tienes, más fácilmente eres capaz de resolver situaciones, imprevistos.

Lo sé, cambio de un tema a otro con una facilidad pasmosa y suelo meter cuñas de auto superación. Pero qué queréis que os diga, me apasiona el tema, porque es algo a lo que debemos enfrentarnos todos mayor o menor medida. El famoso pasaje de Cervantes en El Quijote, me recuerda todo esto que filosofeo. La causa es noble, seguiremos cabalgando Sancho.

 

“En esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo; y, así como don Quijote los vio, dijo a su escudero:
–La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear, porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta, o pocos más, desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer; que ésta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra.
–¿Qué gigantes? –dijo Sancho Panza.
–Aquellos que allí ves –respondió su amo– de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas.
–Mire vuestra merced –respondió Sancho– que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino.
–Bien parece –respondió don Quijote– que no estás cursado en esto de las aventuras: ellos son gigantes; y si tienes miedo, quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla”

El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha

 

pd: La magnífica ilustración pertenece al pintor Juan Gallego 

2 comentarios en “Lucha de Gigantes

  1. Muy buenas reflexiones, las comparto. Principalmente la del miedo…todo el tiempo “prestando batalla”. No te preocupes por saltar de un tema a otro, es normal en esto de filosofar y además si no fuera así le quitaría lo divertido. Saludos Burdon 🙂

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