En un futuro no muy lejano

En un futuro no muy lejano, el mar ganará terreno a la tierra y se llevará todo lo que nunca debió construirse pegado a él. Las tormentas se sucederán sin orden ni concierto en zonas donde la estabilidad climática era su gran reclamo. Las plagas de langostas y bichos raros llegarán de todas partes, infinidad de animales, claves para el equilibrio del ecosistema habrán desaparecido, se extenderán otras más invasoras y destructivas. La tierra perderá nutrientes por falta de bosques, de raíces que sustenten la tierra y el agua durante las lluvias torrenciales. El agua será el nuevo oro y se pagará como tal.

En un futuro no muy lejano miles, cientos de miles, millones de placas solares y parques eólicos alimentarán ya no sólo un montón de casas y artefactos superfluos, alimentarán granjas de computadoras generadoras de criptomonedas, la quinta esencia del capitalismo más salvaje. Lo llamarán democratización del capital, cuando no dejará de ser el nuevo invento especulativo y volátil. Estas granjas digitales consumirán una energía aterradora para conseguir nada que aporte al mundo y sus habitantes.

En un futuro no muy lejano, las personas no hablaremos con personas, hablaremos mucho más de lo que ya hablamos con máquinas. Te pelearás con ellas, recibirás su indiferencia, su frialdad, no podrás ni tocarlas porque no existirán como tal, te pelearás con la pantalla de tu ordenador, de tu smartphone… y maldecirás a la tecnología que en vez de ayudar, servirá para desesperarte, porque todo lo que hagas tendrá que pasar por allí, por la red, casi hasta para limpiarte el culo tendrás que hacerlo telemáticamente.

En un futuro no muy lejano millones de personas perderán sus trabajos, la tecnología habrá usurpado sus puestos de trabajo, los desocupados malvivirán con las limosnas del estado, nos matarán de vez en cuando con alguna pandemia que otra cada vez que vean que no morimos a su debido tiempo.

En un futuro no muy lejano, la mayoría de la población no comerá cosas naturales de la tierra ni carne o pescado. Comeremos compuestos alimenticios envueltos en un montón de pastillas y capsulas, de paquetes ultracongelados que sabrán a la misma pasta de siempre con aromas ficticios. Moriremos de cáncer prematuramente o de aburrimiento gastronómico total.

En un futuro no muy lejano, nos costará respirar aire puro, tendremos que viajar a pequeños oasis, convertidos en parques temáticos de lujo para recordar lo bello que era vivir y respirar, sin más. Viajaremos a la luna, nuevo centro de grandes oportunidades laborales. Los nuevos colonos, los nuevos ricos, instalarán sus factorías, sus explotaciones de minerales y extracción de recursos para venderlo todo, hasta el infinito y más allá. Los viajes a nuestro satélite serán como un puente aéreo, un viaje en ferry, viajes sencillos a un módico precio.

En un futuro no muy lejano, el hombre viajará más allá de la Vía Láctea, encontrará lo que anhelaba, vida en otros planetas. Puede, con un poco de suerte, que esa forma de vida sea superior a nosotros, en estupidez y con más hambre de dominar y destruir las cosas bellas. Puede que en un futuro seamos sus nuevos siervos, o simplemente aniquilados, como si fuéramos el nueve eje del mal para ellos, las armas de destrucción masiva, la excusa para aplastar todo lo aplastable. Puede que sólo entonces recibamos de nuestra propia medicina.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.