Un año en Alemania

Tetraeder de Bottrop
Tetraeder de Bottrop. Desde este gigante de hierro se puede ver una sobrecogedora panorámica del Ruhrgebiet, una de las zonas insdustriales más bestias de Alemania, que se dice pronto.

Pues sí, hace unos días cumplí un año aquí en Alemania. Llegué aquí a principios de diciembre del año pasado, dejando atrás 5 años en Suiza.

Alemania, por lo poco que sé, tiene sitios increíbles, pero  tuve que irme a una de las zonas más pobladas e industriales del país (dinge der Liebe). El contraste entre Suiza, y más en la zona donde vivía, la cuna del turismo europeo (investigad y averiguareis porqué) y vivir a poco más de 30 kms de la cuenca del Ruhr, donde tanta industria y minería se ha forjado aquí,  uno de los antiguos motores del país, como Catalunya. Que no quiere decir que sea el sitio más rico y con mejor calidad de vida para vivir. De Alemania, por lo poco que han podido ver mis ojos, es que apuestan por las energías renovables y nos llevan una delantera abismal. Por ineptitud de nuestros gobernantes, o por precisamente lo contrario, que es peor, porque a los gobernantes de España y sus amigos de las grandes empresas energéticas no les interesa estas nuevas energías, porque se les acabaría el chollo.  También he podido ver que en cuanto a la construcción hay un boom inmobiliario. No paran de construir y subir los precios, pero no creo que se den el batacazo como nosotros. En eso y en el futbol somos los mejores. Por otro lado las desigualdades entre unos y otros son palpables. La clase media cada vez tiene más poder adquisitivo y la clase obrera o no cualificada, sufre el precio de la vida con sus raquíticos sueldos.

En los post de mis primeros días aquí ya comenté mis peleas con la burocracia, tener que aprender todo de nuevo sobre un nuevo país. O que a los pocos días de llegar, me tomaran por un sirio, no por uno cualquiera, sino uno con intención de robar, sólo porque iba con barbas y una chupa de negra. Estos son los daños colaterales de acoger a tantos refugiados sirios, casi 900.000 mil en toda Alemania. La gente, sobre todo más en los pueblos, desconfían de todo el que no tenga cara de alemán. Pero no hay dramas, uno se acostumbra a estas cosas y no le da más importancia. Debido a esta situación y al aumento de la inmigración en general en el país, los alemanes, o una parte importante de ellos, han hecho un giro a la ultraderecha preocupante.

Estos últimos días han caído unas buenas nevadas colapsando las calles de todas las ciudades y pueblos, demasiada gente y pocos medios para atender tantas carreteras y vías para limpiar. Estas dos últimas semanas las pasaré seguramente visitando los típicos mercados navideños, los weihnachtsmarkt, y preparando qué cosas me voy a llevar para España. Aunque lo mejor será qué me voy a traer para acá una vez vuelva.

Sigo con las clases de alemán, aunque a veces se me haga pesado según el día de trabajo. Ya he ido a una boda alemana, donde ponían entre otras perlas un tema de Metallica para la ceremonia, e hice amistades, alemanes y españoles, ¡incluso argentinos!

He hecho viajes este año, muchas visitas a Holanda y a otros sitios cercanos, otros no tanto, pero siempre menos  de los que quisiera.   El próximo año, si no se tuerce la cosa, espero hacer muchos más viajes, de una manera muy especial. Si consigo lo que me propongo, este blog cambiará considerablemente y se nutrirá de muuuchas nuevas experiencias. Y hasta ahí puedo leer (tiro la carta pa atrás).

¿Y qué decir?, que si me dijeran hace 10 años que acabaría en Alemania con una novia alemana, que ya tiene un nivel de español considerable, no me lo creería. Que su gran referencia para aprender español sea un servidor, da como resultado que diga cosas tan variopintas como; “fino filipino”“ponte las pilas”, si la ocasión lo requiere, o “el problema son las pelas“, lo último que ha aprendido por una canción de los Antílopez.

Y poco más. El cumpleaño en Alemania era la excusa para publicar algo nuevo, ni que sea un repaso a el último año. Buenas fiestas para todos, nos vemos  pronto a la vera del Mediterráneo. En manga corta y con una birrita en la mano para desear un feliz  año nuevo a todos.

 

3 comentarios en “Un año en Alemania

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