Cala Sant Joan y el derecho a perderse para encontrarse

Cinco meses dan para bastante para descubrir caminos, pueblos, calas, playas, montañas, valles hinóspitos y sorprendentes, llanos donde la luz lo inunda todo. Tenemos sin duda nuestra playa  más recogida y bonita y cercana. Se trata de la Cala de Sant Joan, que no la de Sant Pere, a sólo 3 kms de Alcúdia.

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Cala de Sant Joan

Nos bañamos, hacemos snorkel, escuchamos a los bañistas, en su mayoría, hablar en español. Llámenlo como quieran, pero se hace todo más distendido. Las puntas de las montañas que rodean la bahía de Pollensa protegen el lugar del mar bravo. Las vista de las montañas de la Tramontana son interminables, hasta el cabo de Formentor, donde termina con el famoso faro de Formentor. Después de un buen baño de agua y de sol, volvemos a Alcúdia para hacer unas compras, compramos trampó y algunas cosas más para comer por el camino. En el centro están de fiestas, una feria de gegants, algo muy típico en Catalunya y por lo visto en Mallorca también.

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Els Gegants de Alcúdia

Un poco más tarde se nos ocurre volver al mismo sitio, a Cala Sant Joan. Aparcamos en un inusitado aparcamiento vacío con vistas a la Cala y a parte de la bahía. Lujazo máximo para cenar a la fresca. Una pareja a nuestra derecha ya aparcó su bulli, su Volkswagen T3 mirando hacia el mar para ver las vistas de noche y levantarse viendo el amanecer con una vistas impresionantes de la bahía. Esa sensación de libertad es impagable. Los envidio. Tomo nota para un futuro no lejano.

Se nos ocurre explorar más adelante, donde parece que acaba la calle, ya de tierra. La zona se llama Manresa, y tiene una especie de castillo o algo así que culmina la pequeña loma, una especie de saliente, de cabo que entra en el mar. El camino y su vistas son espectaculares. Nada de hoteles ni nada parecido. Sólo el mar y las rocas, y al fondo la Tramontana y las luces del Port de Pollença. Es entonces, y sólo entonces cuando veo tanta agua a mi alrededor, que me acuerdo que vivo en una isla.

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Desde el cabo de Manresa, reserva natural. Al fondo el Port de Pollença

Encontramos ya anocheciendo, casi sin saber por donde pisamos, un enorme agujero natural, con formas caprichosas en la roca, como si lo hubiera tallado el hombre. Pero no, es todo natural, es enorme. Algo digno de ver a plena luz del día.

2 comentarios en “Cala Sant Joan y el derecho a perderse para encontrarse

  1. Se nota que estas disfrutando mucho tu estancia en Mallorca, y por enésima vez te doy las gracias por contar tantas cosas interesantes que me permiten “descubrir” este lugar. De seguro que la próxima te ves el amanecer en la bahía 🙂 Saludos

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    1. Si bueno, aprovechando ya que estamos aquí. Gracias a ti por dejarte caer por aquí siempre. Seguro que de alguna manera u otra haremos esto de ver el amanecer desde un auto o furgoneta. Hoy descubrimos otro sitio increíble, una montaña en el centro de la isla, de casi 600 mts de altitud, desde donde se puede ver toda la isla. Es impresionante, se puede ver toda la isla. Hasta la isla vecina, Cabrera. 😮

      Un saludito!

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